Presentación del libro

Hoy estamos aquí reunidos para celebrar la primera edición de un libro que todos los ‘seguidores’ y amigos de Carles Compañ (o Company para los que no tienen Ñ en su teclado) estábamos esperando. Se trata de la transcripción literal de un seminario completo, que tuvo lugar el año pasado, cerca del puerto de Veracruz, en el que participamos, además de Carles, 15 personas más. ¿Por qué puede ser interesante un libro como éste, en el que se narran las experiencias personales de gente desconocida?
Para contestar esta pregunta comencemos primero por describir, a grandes rasgos, en qué consiste un seminario como el que está referido e en el libro.
Siempre salimos de la Ciudad, buscamos un lugar tranquilo, rodeado de paisajes naturales y vivimos ahí cinco días, en una especie de retiro.
Cada día comienza con una pequeña meditación que Carles llama ‘asentamiento’ o ‘llegada’, en la que nos mantenemos quietos y en silencio durante unos veinte minutos más o menos. Este asentamiento prepara al cuerpo y a la mente para recibir lo que Carles comienza a darnos a continuación que es algo que no quisiera llamar información, pues no consiste, como en otros seminarios, de tecnicismos y particularidades de anatomía, fisiología o embriología, sino que es más bien una exposición de su perspectiva personal. Hablaremos de esta perspectiva personal enseguida. Después de un rato de estar escuchando y preguntando sobre lo que Carles propone, pasamos a las camillas para que el cuerpo asimile toda aquella ‘información’ (entrecomillada), toda esta visión del mundo que se nos ha ofrecido. La mitad del grupo se tumba en la camilla y la otra mitad funge de terapeuta. Luego del descanso de la hora de comer, hacemos otra ‘asentada’; los papeles de terapeuta y paciente se invierten y al final del día, se comentan las experiencias vividas. Esa dinámica se prolonga cinco días. Pasar a las camillas a dar y a recibir una sesión de PB es una parte igualmente importante que la exposición de la teoría, de la parte hablada quiero decir, porque de nada sirve hablar o leer docenas de libros sobre cómo cambiar y ser más coherentes con nosotros mismos si todo ese saber se queda nada más en la cabeza. Carles insiste, con razón, en que todo eso se tiene que encarnar y la manera de hacerlo es justamente a través de las terapias de PB.

¿En qué consiste todo este panorama que Carles nos comparte? Bueno, es difícil de resumir en unas cuantas palabras, pero es la parte más sustanciosa de este libro, pues se trata de una visión amplia y profunda, de cómo funcionamos los seres humanos en esta sociedad; cómo se nos educa; cómo mientras éramos bebés percibíamos de una manera distinta, no separada, y cómo, poco a poco, a base de introducirnos programas y programas de ‘software’ en la cabeza como si fuéramos computadoras, fuimos aprendiendo a separarnos, y así comenzaron muchos de los problemas que hoy nos aquejan. Empezamos a no sentir nuestro cuerpo, a no aceptar las experiencias complejas y a veces muy difíciles de la vida; a no hacernos responsables de nuestras propias decisiones y circunstancias; a culpar a los demás, sean nuestros padres, nuestros hijos, nuestras parejas, el gobierno o el mismísimo Dios; a creernos que somos nuestra historia: nuestro nombre, nuestro sexo, nuestra profesión o nuestro cuerpo y nada más; aprendimos a resistir el dolor creando así el sufrimiento, que no es lo mismo, porque el dolor es inevitable, es parte de este mundo, pero el sufrimiento es la resistencia que oponemos al dolor; Carles nos explica cómo nuestra mente, nuestro pensamiento, se aferra a lo conocido y le teme a lo desconocido, a la muerte, al Ser, al Vacío, a la Quietud cuando, en realidad, esta es lo único que verdaderamente somos. En fin, podríamos pasar un rato largo simplemente enumerando todos los temas que se abordan en estas charlas durante los seminarios, pero es mucho mejor que Uds. adquieran el libro y lo lean detenidamente, e incluso repasen, si así lo desean, aquellas partes que les hayan resultado más atractivas o más inquietantes, porque sin duda la perspectiva que Carles presenta aquí en este libro les resultará, en muchos casos, muy desafiante. En este libro van a encontrar aseveraciones totalmente contrarias a lo que solemos pensar o creer y con las cuales estamos profundamente identificados, entonces es muy natural que, cuando las oímos por primera vez nos resulten perturbadoras, cuando no francamente chocantes (o shockeantes). Afirmaciones como la de que “no hay que tener esperanza porque tener esperanza es huir del momento presente, es estar posponiendo la acción correcta”; o la de que “nadie en realidad tiene el control de nada” las cosas simplemente suceden; o la de que “el conocimiento nos limita; por tanto, conocer es la muerte”; o la de que “debemos bendecir la inseguridad, pues sólo de ella puede surgir la expansión que es el movimiento natural de la vida”; o la de que “no es el el caos de afuera el responsable del caos de adentro, sino justo al revés, el caos interno, el desorden y la propia falta de conciencia de cada uno de nosotros es lo que se refleja en la sociedad y, por eso, ésta es la locura que es; Carles nos dice también que nunca hay culpables, ni fuera ni dentro de nosotros; en este mundo todos actuamos siempre lo mejor que podemos porque, y aquí llega por fin quizá la aserción menos evidente de todas, que es la que Carles afirma que todo, absolutamente TODO, está en uno; no hay otro”

La PRESENCIA BIODINÁMICA tal como la plantea Carles Compañ es una opción terapéutica y a la vez no lo es. Si por terapia entendemos el ir con alguien, llámese médico, psicoterapeuta, o cualquier otro profesional para que nos quite un padecimiento, o para que nos libre de una experiencia que nos resulta molesta, incómoda, dolorosa o insoportable, entonces, ciertamente la PRESENCIA BIODINÁMICA NO es una terapia. Por el contrario, si por terapia entendemos una herramienta que en lugar de querer quitar aquello que tanto nos está haciendo sufrir, nos ayuda a comprenderlo como un mensaje importante de nuestro cuerpo, como una manera de expresarse de nuestra inteligencia corporal y espiritual, y nos invita a estar con ello, a escucharlo, a comprenderlo abierta y profundamente, en lugar de estarlo resistiendo, de estar peleándose con ello, poniéndose en su contra, entonces la PRESENCIA BIODINÁMICA sí que es una terapia con la cual podremos liberar y trascender nuestras dolencias.
Hoy en día existen muchísimas terapias de muy variada índole, muchas de ellas de inmenso valor sin duda; unas más invasivas o más eferentes, como suelen llamarse en la jerga profesional, es decir, que manipulan desde dentro o desde fuera, física, química, o psicológicamente para quitar los síntomas o para corregir las anomalías; y otras que son tratamientos más sutiles, que se basan en los propios procesos auto-curativos del cuerpo humano. Personalmente creo que vivir en una época en la que tenemos tantos recursos a nuestro alcance es algo digno de agradecerse.
Sin embargo, la PRESENCIA BIODINÁMICA, nos atreveríamos a decir, es algo que va más allá, mucho más allá de una terapia. El ‘Trabajo’ como Carles suele llamarlo, es muy sutil y trasciende sus orígenes terapéuticos ya que se puede llevar a la vida cotidiana, se puede practicar como una forma de estar en la vida, como un camino de crecimiento personal y, sobre todo, como una forma de auto-conocimiento. Carles la ha bautizado Presencia Biodinámica y vamos a tratar de explicar el por qué.

La palabra BIODINÁMICA nos invita a reconocer o nos recuerda que la vida es dinámica, es decir, que está en constante movimiento, es un incesante e ininterrumpido fluir, un continuo cambiar, un ir y venir como la marea, que nos va llevando de aquí para allá, de una situación a otra. Algunas veces esas situaciones nos gustan tanto que nos aferramos a ellas, nos identificamos con ellas, o queremos que duren eternamente, que nunca se acaben y entonces dejamos de fluir con la vida; empezamos a resistirnos al cambio, al movimiento natural de la vida y eso nos cierra, nos limita, y al final nos atasca, nos atora, evita que nos expandamos energéticamente, si se me permite expresarlo así. Y cuando por el contrario, la nueva situación que surge es ‘fea’ o dolorosa o por alguna razón no nos gusta, hacemos aparentemente lo contrario, es decir, la condenamos, nos victimamos, intentamos oponernos a ella, resistirla, pelear pero, en realidad está ocurriendo exactamente lo mismo que con la situación que nos gustaba: dejamos de movernos con la vida, quedamos atrapados, contraídos, rígidos y de nuevo, dejamos de expandirnos. Hemos quedado aprisionados en el ciclo del placer y el sufrimiento.
Por otro lado, la palabra PRESENCIA implica un constante estar en contacto con uno mismo en el presente, aquí y ahora, un continuo habitar en el propio cuerpo, sintiendo todo lo que por el cuerpo pasa (que eventualmente es todo, ¿verdad?, no solamente la información que nos refieren todos nuestros sentidos, las sensaciones y percepciones, los dolores, sino también todas nuestras emociones e incluso nuestros pensamientos).
Carles fundamenta esta PRESENCIA BIODINÁMICA en lo que él llama la escucha profunda, que es a lo que nos referíamos hace rato: esta posibilidad de abrirse totalmente a lo que está ocurriendo ahora, sin juzgarlo, sin evaluarlo, sin etiquetarlo, sin anticiparse a ello; es un renunciar a lo conocido, a saber lo que el otro tiene o lo que necesita. Cuando aprendemos a estar libremente con lo que nos ocurre, cuando por ejemplo, poco a poco comenzamos a observar, sin identificación alguna, nuestros patrones repetitivos, nuestras pequeñas aversiones, nuestros sentimientos de incapacidad, nuestra envidia, nuestros celos, pero sin ponerle estas palabras que están tan cargadas peyorativamente, entonces empezamos a escucharnos verdaderamente; y aquél que es capaz de escucharse plenamente podrá escuchar a los demás. Y cuando alguien que no se sabe cómo escuchar está frente a quien sí puede hacerlo empieza, como dice Carles mágicamente, a escucharse a sí mismo, empieza, por lo tanto, a sanar. Hay un lema terapéutico que dice: Quien es escuchado plenamente sana profundamente. Nada hay más cierto para la PRESENCIA BIODINÁMICA.

De allí parte el trabajo de Carles, la PB, y por eso se llama así, porque propone el aprender a abrirnos totalmente a la vida y a fluir con ella, reconociendo con el cuerpo, poco a poco, (sin prisa pero sin pausa, como alguien dijo) los patrones repetitivos de nuestra historia de vida que nos llevan a reaccionar más o menos violentamente ante lo que nos disgusta y, también, a reaccionar creando apegos a todo aquello con lo que estamos identificados y por tanto, a dejar de expandirnos. Así la PB se convierte en una manera de abrirse y atender, para ver y sentir la totalidad de la existencia, una forma de ser que ciertamente, de ponerse en práctica, volvería este mundo un lugar más armónico y mejor.
Finalmente habría que decir que este ‘Trabajo’ es peculiar, pues no se basa en la persecución de una meta concebida de antemano, sea esta física o espiritual. Al someternos a una terapia de PRESENCIA BIODINÁMICA, por supuesto, cabe esperar ciertos cambios, pero lo esencial es la incursión gradual en un estado de conciencia corporal, podríamos decir, en el que se van desplegando ante nosotros los procesos internos, los patrones recurrentes que normalmente yacían en la más densa oscuridad del terreno inconsciente. Es importante señalar que, si bien ‘el Trabajo’ puede o no pasar por los niveles analíticos o intelectuales de la mente o del pensamiento, sí llega, y esto es esencial, a los niveles profundos de una conciencia lúcida, atenta y libre de prejuicios que se funde con lo que es y lo comprende desde su raíz.

Muchas gracias

Geacias Marcia.