HACER DESDE LA QUIETUD

Siempre digo que lo importante no es lo que se haga, sino desde donde se hace.

Para de hablar, deja que haya silencio. Déjalo estar. Deja ser al silencio, a la quietud.
Date cuenta de que tú no puedes hacerlo, no puedes lograr que ocurra. Los juicios, las objeciones y los pensamientos seguirán brotando en tanto que sigan brotando.

Aquietarse no significa dejar de mover el cuerpo, tampoco el impedir que aparezcan pensamientos, sentimientos. Aquietarse significa soltar los juicios, esto es lo que esta ocurriendo, ya te as aquietado. Y tú no lo has hecho.

Toda acción tiene una reacción igual y opuesta. Para toda fuerza aplicada hay una fuera contraria de igual magnitud. El mundo aparece cuando te opones a el.

La puerta al trabajo es la rendición. Deja de empujar, de autoafirmarte, y la ilusión dejara de empujar de vuelta. Deja de contarte la historia, y sin la constante aportación de energía la historia se desvanece.
¿Quien es el que realiza todas estas acciones, todo este empujar? Ha sido convenido por el ego, por el sentido de ser un yo separado, de que la única manera de vivir es empujar, actuar, hacer que las cosas sucedan. Y entonces la ilusión empuja de vuelta y parece real, es la forma que el ilusorio sentido del yo subsista, su subsistencia depende de la apariencia de la separación.
Cuando te das cuenta, se detiene parte del empujar, y por lo tanto también lo hace parte del empuje de vuelta, y las cosas se aquietan un poco.
En la medida que estás involucrado en el empujar, con el hacer que las cosas sucedan, apareces como hacedor de las cosas. Así el yo individual se convence de que si no fuera por que él hace, no sucedería nada, y él seria incapaz de sobrevivir. Cosa que es cierta. Él no sobreviviría, pero TÚ si.
Si te detienes, algo asombroso sucede. El individuo deja de estar involucrado, deja de actuar, y el mayor asombro es que todo sigue sucediendo. Sin que “tu” lo hagas. Parque ¡Sorpresa! tu jamás hiciste nada.
Intenta aquietarte, si puedes. El sentido de ser un yo separado entrará en pánico a medida que se acerca al punto en que dejas de hacer nada, de hacho, posiblemente te impedirá que detenerte, e intentaras hacer lo conocido. Pero si sucede la gracia de que efectivamente te detengas, aparecerá la experiencia de comprobar que todo sigue sucediendo, ya nunca vuelves a creer que alguna vez hubo alguien haciendo algo.
Y el trabajo hace el trabajo en Presencia Biodinamica. 

AMOR
Carles Compañ