CEDER ES EL CAMINO.

No puedes tener lo que ya eres. Ya tienes lo que deseas, ya eres lo que quieres. Es lo mejor que podría ser. Aparece cono esto Ahora, perfecto. Y desmentir de ello es vivir en la mentira de sueño.
El trabajo te puede dar esta maravillosa conciencia de la mentira del sueño y de la verdad, la belleza de lo que realmente es.
Te has convertido en la historia que te as contado, Y tú eres lo que vive antes de la historia. Cada historia, cada cosa aparentemente emerge por si misma y aparece como una vida. Vives dentro de una historia hasta que la historia es digerida. Yo aparecí con mi historia, hasta que la Presencia Bíodinámica me devolvió a casa. La libertad es posible en cada momento.
Cuando digo  ̈Hasta que estés libre para sentirte feliz en presencia de tu peor enemigo, el trabajo no ha terminado ̈ puede que parezca como un motivo de indagación, no ,no lo es es una observación. si haces el trabajo con cualquier tipo de motivo, aunque sea el mejor motivo, ( recuperar tu pareja, el trabajo, la familia…estar presente…) no será genuino, pues estarás buscando cierto tipo de respuesta y no permitirás que emerjan las respuestas más profundas. Recuerda que solo cuando no sabes lo que buscas puedes estar abierto a las respuestas que cambiaran tu vida y se expanda.
Solo cuando tu mente esta clara resulta fácil ceder o rendirse. Te das cuenta que todo esta desapareciendo continuamente, y lo celebras a medida que vuelve al lugar de donde vino, le vació, la no existencia, lo no creado. Y finalmente , la rendición deja de ser necesaria. La palabra implica que hay algo fuera de ti a lo cual rendirte.
La mente se rinde a sí misma. Cuando no estas en guerra con tigo mismo, experimentas un mundo amable.
La gente pregunta como puedes vivir si nada tiene sentido y si no eres nadie. Es sencillo. Somos vividos. Nosotros no lo hacemos. Sin una historia, te mueves sin esfuerzo, fluidamente sin resistencia. Esta posibilidad es aterradora para las personas que creen tener el control. Así que cuestiona los pensamientos y observa con la vida sigue más serena sin ti. Aun en el aparente colapso del mundo, no hay problema.
Cualquier concepto te aleja de tener conciencia de esto, excepto si realmente sabes quién eres sin tu historia.
Cuando cuestionas tus creencias, a la larga llegas a ver que tú eres la felicidad que buscas. Hasta que logres amar lo que es, o sea todo, incluyendo la violencia y locura aparentes, estarás separado del mundo y lo varas como un peligro. Sólo viéndola la mente no estar en guerra consigo misma, no existe separación. Y de que encuentres que no necesitas planear el futuro, que lo que aparece ahora es todo lo que tienes, y hasta eso desaparece ahora. Y cuando has dejado de hacer la guerra a la realidad, tú eres lo que cambia, totalmente y sin control. El estado de cambio constante es creación sin límites.
La vida de cada día aparece a alguien. Tu eres ese alguien a quien aparece, pero no eres lo que aparece todos los días. Las cosas aparecen y desaparecen para alguien. Pregúntate muy profundamente: «¿Quién ve esto? ¿Quién es el que juzga, condena, el que duda entre me gusta y no me gusta, y que es también parte de lo que aparece?» Tu conoces al que rechaza o acepta, al que escoge. Lo que eres tu profundamente, permanece totalmente fuera de estas sensaciones. Tu conoce los momentos en que no hay elección y aquellos en los que se impone la elección. Encuentra en ti mismo la distinción entre el que escoge y el que permanece únicamente observador no implicado. Llegará a situarse conscientemente en esta presencia, en la cual no hay elección, en la cual, efectivamente, lo que llamamos la vida de cada día encuentra toda su extensión, toda su plenitud, sin interferencia de alguien que escoge, que decide, que ve las cosas a través de una pantalla de miedos que provoca su historia de vida. Si parece que la vida diaria es una carga, un problema. ¿Para quién?… Deja que se elimine el ¿quién? y verá que no hay problema. 
Amor
Carles

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