La experiencia en sí no tiene opuestos.

En la realidad, no existe lo opuesto de un sentimiento o una emoción, ya que todo sentimiento y toda emoción son una experiencia completa en sí mismos.

Es sencillamente una experiencia que está sucediendo ahora…

Sin el relato, no tienes forma de saber lo que estás experimentando. Sin ningún relato, sin nombrar, la vida es simplemente energía pura, en movimiento. Intentamos calificar esa energía; la juzgamos, tratamos de escapar de ella, la convertimos en el negativo de un opuesto positivo, y luego buscamos lo positivo. Y sin embargo, por debajo de todo esto, ni siquiera sabemos en realidad de qué huimos. Llamamos a algo ”miedo“, “ira”, ”tristeza“, “aburrimiento”, “pesar”, “alegría” o “dolor” porque éstos son los nombres y conceptos que hemos aprendido, solo por eso, y luego o intentamos escapar de éstos o nos aferramos a ellos. Pero quítales todos esos rótulos que les has puesto y, en realidad, ¿de qué intentas escapar o a qué te aferras? ¿Lo sabes? ¿Qué sucede cuando nos desprendemos de todos los rótulos, de todas las descripciones que hemos aprendido y afrontamos la energía de la vida en bruto, tal como es en este momento, sin intentar cambiarla, eludirla ni aferrarnos a ella? ¿Qué ocurre cuando nos desprendemos de todas las descripciones de lo que es o no es este momento y sentimos profundamente las sensaciones presentes?

Cuando trasciendes el relato de lo que sientes en cualquier momento, acabas viendo que en realidad nunca has sabido realmente de qué escapabas.

Aquí es donde empieza la verdadera aventura de la vida.

Y te encuentras con el movimiento de la vida. Estás desnudo ante ella y ésta es la verdadera sanación, es el derrumbe de todas las ideas sobre cómo debería ser este momento.

Amor

Carles

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