La práctica

Permite que el espacio vacío de tu propia presencia inunde en la sensación, que penetre profundamente en el tejido del cuerpo. Tómate tiempo para permitirle que sienta incluso las zonas  que ofrecen alguna resistencia, que parecen aferrarse a su objetividad densa.

Siente que este espacio vacío de tu propio ser no está tan solo presente y consciente, es amor, intimidad pura. Ama todo lo que toca, es la única manera de conocer algo: amándolo. 

Permite que capa tras capa de resistencia y densidad sea empapada por ese amor.

El cuerpo es un almacén donde están guardados todos nuestros rechazos, fracasos, miedos, resentimientos y heridas, historias de vida no digeridas, después que el pensamiento las haya escondido. Se depositan en él, capa tras capa, llegando a colonizar el cuerpo hasta tal punto que el cuerpo es, para la mayoría de nosotros, una densa red de contracciones y tensiones.

Normalmente pensamos en nuestro cuerpo como en un gran contenedor de piel que aloja todas las sensaciones que lo constituyen. Sin embargo, si cerramos los ojos, el único conocimiento que tenemos de él es una sensación. Y no experimentamos que una sensación aparezca dentro de otra. Todas las sensaciones son corporales y, están flotando en un espacio vacío de nuestra presencia consciente, de la misma forma que un montón de marcas negras flotan en el blanco de esta hoja que estas leyendo. Y este espacio en el cual están flotando las sensaciones no es un espacio inerte, es un espacio consciente. Está lleno de consciencia y permeado por la luz del conocer, es decir, la luz de nuestro propio ser. 

Es este espacio consciente el que hace que la sensación pueda ser conocida, de la misma manera que es la luz del sol la que hace que un objeto sea visible. 

Todo lo que es conocido de la sensación es el conocimiento que tenemos de ella,es decir, el hecho mismo de conocerla, y este conocer pertenece a nuestro ser íntimo, no es un objeto.

En otras palabras, la presencia consciente es nuestro verdadero cuerpo. Date cuenta de que todas las sensaciones que consideramos nuestro cuerpo se hallan flotando en realidad en el espacio ilimitado y vacío que somos.

Cierra los ojos y acude, con la actitud de cuando eras niño, a la experiencia del cuerpo. Contempla sin más tu experiencia del cuerpo ahora y despójalo de superposiciones e interpretaciones, y la naturaleza de la experiencia se revelará a sí misma por sí misma.

¿Estás presente ahora?

Carles