No hay otro.

No soy yo quien debe o puede decidir si alguien vivie o muere, si alguien esta feliz o triste. Está la presencia, surge la Emoción, este amor por lo que está aquí…no puedo hacer nada por el otro. No puedo hacer nada por nadie. No hay nadie. La vida es.

Cuando surge el dinamismo de querer que cambie algo, surge la resonancia, me muestra hasta que punto estoy en mi pretensión, en mi historia de creer saber mejor que la Inteligencia lo que debe ser. Me doy cuanta de mi estupidez, de mi total no saber frente a la situación. No sé lo que el otro necesita cuando llora, sufre o muere junto a mi. No sé nada. Estoy presente.

Amor
Carles.