¿Podemos parar el parloteo mental?

No. ¿Eres tú el que parlotea? Obsérvalo e intenta comprenderlo. Si no te interesas por ello, ¿qué pasará entonces? Puede irse calmando hasta desaparecer. Lo que sucede es que, cuando comienza el parloteo y “me” lo adjudico y digo “esto no me gusta”, “quiero tal cosa” , “¿por qué alguien me habrá dicho esto?”, “bla, bla bla”…, me he concentrado intensamente en todos esos pensamientos. Bien, y ahora ¿ qué estás sintiendo en este momento? Movimiento, energía del yo que emerge en lo que eres, Eso. El yo es un pensamiento más. Esta energía se opone así misma, entra en conflicto, no puede disiparse. Pero si yo comprendo que ahí no hay ningún núcleo central (yo), de que no es más que un parloteo del que soy consciente, entonces no queda ningún yo que quiera obtener nada a cambio. No hay nada que resista, simplemente, es lo que es. No recibe energía de ningún lado. ¿Puede algo sobrevivir sin energía? ¡No!
Es por eso que, al observarlo, escucharlo, al ser consciente de ese parloteo sin preocuparse por él, al verlo tal y como es, algo falso, acabará muriendo por sí mismo. Por lo cual no hay necesidad de intentar pararlo, ya que es la mente la que quiere parase a sí misma y ella se asegura que todo siga igual como ha venido ocurriendo hasta ahora.
Tenemos que seguir observándolo y preguntándonos quién es ese yo que se identifica con algo, y hazlo hasta que veas que ese yo no es más que una idea. ¿Dónde se encuentra el núcleo central? ¿Dónde comienza o termina ese yo? Intenta encontrar un núcleo central o punto en el cuerpo donde creas que se encuentra el yo, un punto en la mente que consideres que es el yo. Ya puedes ponerte a buscar y si lo encuentras, por favor, me avisas.
Al buscar lo que sí encontrarás es que no puedes ubicar ningún centro. Tú no eres nada de lo cual puedes tomar consciencia.
Por tanto, cuando ese parloteo no cesa, pero tú te das cuenta de que no existe ningún núcleo central al que se le pueda atribuir, pierde toda su fuerza y se convierte en una gran carcajada.
Amor
Carles