Testimonio

“En la maternidad encontré un viaje de regreso a mi”
Lila Romero Guerrero
ACOMPAÑAR LA MATERNIDAD, una hermosa labor y una gran responsabilidad. 
Actualmente es cada vez mas común que muchas mujeres tengamos el deseo de acompañar la maternidad de otras madres, acompañarles en sus diferentes ciclos, momentos y estados. 
Sin duda algo muy importante es prepararnos académicamente, tener datos duros y científicos para orientar a las familias y acompañarles de manera adecuada en un nivel pragmático.
Sin embargo algo que muchas veces no se dice o bien no se toma en cuenta es la importancia de que las acompañantes o doulas estén en constante contacto consigo mismas, su historia de vida, sus heridas y asuntos no resueltos. 
Las mujeres que acompañamos la maternidad de otras madres ya sea en el embarazo, parto y/o crianza tendríamos que estar en una constante reflexión e indagación sobre nuestra propia historia, en casos de las mujeres que también ya somos madres, estar en constante limpieza y sanación de nuestras historias de maternidad, pues es muy fácil engancharnos en las historias de maternidad de otras madres, sentir temor de que se repita nuestra historia y entonces infantilizar a las madres, intentar rescatarlas (tal vez del “monstruo” que no hemos sido capaces de enfrentar en nuestra propia historia de maternidad ) y aún con las mejores intenciones repetir la cadena de violencia en la maternidad que es quitar el poder a la madre. Seamos congruentes, si todavía nos duele algo de nuestro propio nacimiento, de nuestro parto o cesárea, de nuestra historia de vida, si todavía creemos que alguien mas es “culpable” de algo que no ocurrió como esperábamos , entreguémonos a nuestra historia de vida, indaguemos, sanemos y no repitamos esta cadena de violencia. 
Rescatar a las madres no es labor de la doula o acompañante, podemos informarlas, acompañarles en el camino de auto- observación de  sus opciones, y estar ahí en silencio sin reprocharnos cuando incluso nos parece que van hacia un lugar “incorrecto” que le puede “lastimar”, pues ese “incorrecto” o “lastimar” tiene mucho mas que ver con nuestra forma de ver el Mundo que realmente con algo que pueda hacer daño a la madre, comencemos a tratar a las madres como adultos y no como pequeñas niñas que necesitan que les cuidemos del lobo feroz. 
Si las doulas o acompañantes no indagamos en nuestra propia historia y la sanamos, haciéndonos responsables de nuestras elecciones incluso inconscientes, acompañándonos a nosotras mismas y siendo compasivas con nuestro ser, no podremos acompañar plenamente a las madres y sus familias, pues nuestro cuenco estará lleno de nuestra propia historia, saturado de indigestión emocional, y no habrá espacio para que las madres cuenten sus historia, la que les pertenece y no necesariamente tiene que ver con la nuestra. 
Seamos amorosas con nosotras mismas y aceptemos que la labor de acompañantes empieza con ser nuestras propias compañeras de vida, no traslademos a otras madres y bebés nuestros miedos, nuestras angustias, nuestros asuntos no resueltos. Permitámonos ser un cuenco vacío en el que la madre pueda contar su propia historia. 
Y entonces ahí la madre podrá encontrar a una mujer, amorosa por que lo es consigo misma, capaz de escuchar sin enganchar su propia historia, por que se ha permitido un espacio para mirar de cerca sus indigestiones emocionales y comenzar un camino de auto-indagación. 
Si de verdad el llamado de nuestro corazón es el de acompañar a las madres en sus diferentes ciclos, es urgente que nos miremos a nosotras mismas, nos escuchemos y no intentemos intervenir en las historias de maternidad, pues esas le pertenecen a cada madre, confiemos en que dentro de cada madre existe una sabiduría natural que le llevará a tomar las mejores decisiones para ella y su familia.
Las doulas somos acompañantes de nuestra propia historia, si duele entonces tal vez es momento de ir adentro y buscar la compañía adecuada que nos permita digerir nuestra propia historia. 
Sobre Biodinámica: 
En mi caso particular, la Presencia Biodinámica ha sido la compañía que me ha permitido ir adentro y mirar mi propia historia sin juicios ni lastimarme por “haber tomado las decisiones inadecuadas” mismas que dejan de ser adecuadas o inadecuadas cuando hay un espacio para que sólo sean. Comencé este Contacto con la Biodinámica en el taller de Biodinámica Perinatal con Carles Compañ, mismo que me permitió comenzar a digerir mi propia implantación en el útero de mi madre, mi propio nacimiento y de manera muy orgánica y sin planearlo la implantación, embarazo y nacimiento de mi hija, pues ambas experiencias se habían revuelto en mi acumulación de experiencias no digeridas, ese “algo” que no me tenía en paz sobre el nacimiento de mi hija comenzó a ordenarse en mi  por así decirlo, al atender y sentir sin juicios los primeros momentos de mi vida, que dicha y que alivio empezar a asimilar mi historia dejando de nombrar culpables, comenzando a sentir el gozo de tomar algo que siempre me ha pertenecido pero que al parar pude tomar: mi propia vida. 
Mi embarazo fue así, lo que fue, por que era con lo que podía, mi parto lo mismo, ni mis parteras, ni el padre de mi hija, ni mi propia hija fueron culpables o salvadores de lo que ocurrió, ellos vivieron su historia, la que les toca desde su propio sentir, yo viví la mía, y ahora puedo decir que a su vez les he dado el mejor regalo, el único que les puedo dar, vivir lo que me toca vivir, digerido y trasmutado por la quietud y el movimiento de la vida… No hay culpables sólo presenciadores, no hay a quien salvar, ni a quien temerle, por que si todo lo que he vivido es desde lo que siento, entonces no hay otro, sólo Uno desde las diferentes sensaciones de vivir… 
Gracias, lila.