Volverse trasparente

 
El Vacío que eres no se ve afectado por la actividad de la mente o el cuerpo. Tener lo ojos abiertos o cerrados no afecta al vacío. La compañía espiritual no aumenta el vacío, de la misma manera que la compañía mundana no lo disminuye. El vacío no es una sensación y por ello está más allá de las sensaciones agradables o desagradables. El vacío no es personal ni impersonal, extraordinario u ordinario. El vacío carece de ubicación, no importa si estás en el lugar más sagrado del mundo, o en cualquier otro lugar. El vacío no está al final de ningún esfuerzo o práctica. No puede ser dividido por el tiempo o el espacio. La sensación intuitiva del “yo” no está separada del vacío,
eres uno con el vacío cuando surge tu “yo” sin historia de vida. Eres uno con el vacío cuando al decir “yo” te refieres a esa sensación que en sí misma es sinónimo de existencia.  Desde este lugar, no eres el “yo” que habla o el “yo” que escucha, ni el “yo” que duda o el “yo” que cree. Ninguna creencia te pertenece. No eres madre de alguien. No eres padre de alguien. No eres hijo o amigo de alguien. Bueno y malo se vuelven meras palabras. Ninguna opinión tiene importancia, comprendes que todo lo que llega y se marcha forma parte de un conjunto de formas. No es más que la expresión humana. Toda sensación, todo estado de ánimo, todo juego mental es sólo una ola en la superficie del océano.
Date cuenta de la duda y la inseguridad y entonces podrás ser embajador de tu propia trasparencia, que es ser libre de uno mismo. Y llevarás esa transparencia allí donde vas permitiendo que lo que es, sea.  
Amor
Carles