Una explicación sencilla desde la Presencia Biodinámica®
Muchas personas creen que el conflicto, el malestar o el sufrimiento forman parte inevitable de vivir. Que sentirse mal significa que algo va mal en uno o en la vida.
Desde la Presencia Biodinámica® proponemos una mirada distinta y mucho más simple.
El conflicto no nace de lo que ocurre, ni siquiera de lo que sentimos.
El conflicto aparece cuando nos separamos de la experiencia.
Qué significa separarse de lo que ocurre
Imagina que aparece una emoción incómoda: miedo, tristeza, enfado o ansiedad.
En ese momento suelen pasar cosas como estas:
• “No debería sentirme así”
• “Tengo que quitarme esto de encima”
• “Esto es un problema”
Sin darnos cuenta, nos colocamos frente a la experiencia, como si fuera algo ajeno que hay que controlar, analizar o eliminar.
Ahí aparece la separación:
por un lado yo, por otro lado lo que siento.
Y justo en esa distancia nace el conflicto.
La mente que separa y la mente que une
En Presencia Biodinámica® hablamos de dos modos de funcionar:
• La mente adquirida, que es la mente aprendida: piensa, recuerda, compara, interpreta. Es útil, pero cuando dirige la experiencia crea separación.
• La mente primordial, que es presencia consciente. No analiza ni juzga. Simplemente está con lo que ocurre.
Cuando domina la mente adquirida, vivimos la vida “desde fuera”.
Cuando se activa la mente primordial, la experiencia se vive “desde dentro”.
Y cuando la experiencia se vive desde dentro, no hay conflicto.
El cuerpo no sabe separarse
El cuerpo es clave porque no discute con la experiencia.
El cuerpo no dice “esto no debería pasar”.
El cuerpo simplemente siente.
Por eso, cuando llevamos la atención al cuerpo y a la sensación sentida —sin explicarla ni cambiarla— algo se relaja de forma natural.
No es una técnica.
No es un ejercicio mental.
Es un permiso.
Permitir sentir lo que ya está ocurriendo.
Qué sucede cuando dejamos de luchar
Cuando dejamos de huir de una sensación y simplemente permanecemos con ella:
• la tensión empieza a aflojar
• la emoción se mueve y cambia
• el sistema nervioso se regula
No porque hagamos algo especial, sino porque dejamos de interferir.
El conflicto no se “resuelve”.
El conflicto desaparece porque ya no hay separación.
Vivir sin conflicto no es vivir sin intensidad
Esto es importante aclararlo:
vivir sin conflicto no significa vivir sin emociones, sin dolor o sin desafíos.
La vida sigue siendo intensa y cambiante.
Lo que desaparece es la pelea interna.
En lugar de luchar contra lo que sentimos, aprendemos a escucharlo.
En lugar de vivir desde la cabeza, volvemos al cuerpo.
En lugar de vivir la vida como un problema, empezamos a habitarla.
En pocas palabras
Desde la Presencia Biodinámica® lo expresamos así:
• El problema no es lo que ocurre
• El problema no es lo que sentimos
• El problema es separarnos de la experiencia
Cuando dejamos de separarnos, la vida vuelve a fluir desde dentro.
Y en ese fluir, el sufrimiento psicológico pierde su base.
No porque la vida cambie,
sino porque cambiamos la forma de estar en ella.
Dos ejemplos sencillos para llevar la Presencia Biodinámica® al día a día
Ejemplo 1: aparece el enfado
Estás hablando con alguien y, de repente, algo de lo que dice te molesta. Notas tensión en el cuerpo, quizá calor en el pecho, mandíbula apretada o un nudo en el estómago.
Lo habitual
La mente adquirida entra rápido:
• “No debería sentirme así”
• “Tiene razón / no tiene razón”
• “Voy a defenderme” o “me callo y me trago esto”
El cuerpo queda en segundo plano y el conflicto crece.
Desde la Presencia Biodinámica®
Sin analizar ni justificar, haces algo muy simple:
• llevas la atención al cuerpo
• notas la tensión tal como es
• no intentas calmarla ni expresarla
• solo permaneces con la sensación unos instantes
No estás reprimiendo el enfado.
Tampoco lo estás actuando.
Estás sintiéndolo desde dentro.
En muchos casos, la intensidad baja sola. Y si luego hablas o pones un límite, lo haces desde más claridad y menos reacción.
Ejemplo 2: ansiedad antes de dormir
Te acuestas y el cuerpo está cansado, pero la mente no para. Aparece inquietud, presión en el pecho o respiración agitada.
Lo habitual
• intentar relajarse “a la fuerza”
• pensar en otra cosa
• coger el móvil
• luchar contra la ansiedad
Cuanto más luchas, más presente está.
Desde la Presencia Biodinámica®
• te tumbas y llevas la atención al cuerpo
• notas la respiración tal como está
• sientes la inquietud sin ponerle nombre
• no buscas dormirte, solo sentir
No haces nada para cambiar el estado.
Dejas de pelear con él.
Muchas veces, al dejar de resistir, el cuerpo empieza a regularse solo. Y aunque no se duerma enseguida, el conflicto ya no está.
La clave en ambos ejemplos
No se trata de hacer algo especial, sino de dejar de separarte.
• No ir contra lo que sientes
• No interpretarlo
• No intentar cambiarlo
Solo estar con la sensación sentida.
Eso devuelve el mando al cuerpo y a la mente primordial, y la mente adquirida deja de interferir.
Para llevarte
En el día a día, cada vez que aparezca malestar, puedes preguntarte suavemente:
¿Estoy luchando con lo que siento o puedo sentirlo tal como es?
Esa pregunta, vivida en el cuerpo y no en la cabeza, ya es Presencia Biodinámica® en acción.
Amor
Carles
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